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No me voy a obsesionar

Diagnosticaron a mi hija hace 7 años y se convirtió en mi obsesión.

El día que me dijeron que mi niña tenía TDAH (Trastorno Deficit de Atención) mi vida cambió por completo. Me obsesioné. Compré y leí todos los libros que encontré en el tema, vi documentales, hable con doctores dentro y fuera de mi país, hable con otros papás y mamás, observaba a mi hija con detenimiento, me preocupaba el qué tal si (que tal si la molestan en la escuela, qué tal si le da un episodio de ansiedad frente a sus amigos, qué tal si reprueba el año escolar).

El TDAH tomó posesión de mi vida y sin darme cuenta lo convertí en un monstruo el cual creía podía destruir y vencer. Después de varios intentos fallidos me di cuenta que era imposible vencerlo y que no era un monstruo si no una parte de mi hija.

Siete años después le dan ese mismo diagnóstico a mi hijo y NO ME VOY A OBSESIONAR!

Está vez caminare de la mano de mi hijo y no le permitiré al TDAH tomar posesión de mi. Está vez lo haré diferente pues tengo toda la información y las herramientas necesarias y lo más importante tengo a mi hija delante de mí, que a pesar de todos mis “qué tal si” no se permitió caer en un estigma, rompió todos los moldes y brillo!

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